
Los productos o servicios no son un negocio en sí mismos. Éstos deben ser parte de un sistema que asegure rentabilidad y bajo riesgo.
Por ello, un plan de negocio no puede basarse sólo en presupuestos o proyecciones, sino en la creación de modelos simples, eficientes y de fácil implementación.
Hoy, con las pistas llenas de competidores no podemos diseñar nuestras empresas de acuerdo a moldes obsoletos que prometan resultados al largo plazo.
Un emprendedor debe ser capaz de acortar la brecha de tiempo entre la formulación de su idea de negocio y la obtención de los beneficios que espera de ella..